La Colonia Obrera de Nueva Pompeya: el histórico barrio nacido por iniciativa de las Damas Vicentinas que aún conserva su esencia Conexion Ciudad, 29 junio, 2026 Un conjunto de 92 viviendas levantado en 1912 en el sur de la Ciudad de Buenos Aires mantiene viva una historia centenaria de solidaridad, inmigración y vida comunitaria. Su origen estuvo ligado a un ambicioso proyecto social impulsado por mujeres de la aristocracia porteña para brindar un hogar digno a trabajadores y familias humildes. En el corazón de Nueva Pompeya, detrás del Hospital Aeronáutico Central, existe un rincón que para muchos porteños permanece casi desconocido. Se trata de la Colonia Obrera de Nueva Pompeya, un singular conjunto habitacional de 92 casas que ocupa una manzana delimitada por las calles Cachi, Traful, Alberto Einstein y Alfredo Gramajo Gutiérrez. Más de un siglo después de su inauguración, continúa siendo uno de los ejemplos más particulares de vivienda social desarrollados en la Ciudad de Buenos Aires. Conocida simplemente como “La Colonia” por sus vecinos, este espacio nació en 1912 como respuesta a una problemática que comenzaba a preocupar tanto al Estado como a distintos sectores de la sociedad: la falta de viviendas dignas para los trabajadores. La iniciativa no surgió desde el ámbito gubernamental, sino de las Damas Vicentinas, integrantes de la Sociedad de San Vicente de Paúl, una organización católica dedicada a la asistencia social. La construcción de la Colonia coincidió con una etapa de profundos cambios en la Argentina. El país atravesaba un fuerte crecimiento económico impulsado por la inmigración europea y la expansión industrial, pero ese desarrollo también exponía serias dificultades habitacionales entre obreros y empleados de bajos recursos. Frente a ese escenario, las Damas Vicentinas impulsaron un proyecto que buscaba ofrecer viviendas accesibles para personal doméstico, obreros e inmigrantes, especialmente italianos y españoles, muchos de ellos empleados en fábricas, talleres, curtiembres y mataderos instalados en el sur porteño. El objetivo iba más allá de entregar un techo. También pretendía generar un entorno ordenado, con fuerte impronta religiosa y comunitaria, donde las familias pudieran desarrollarse en condiciones más estables. La Municipalidad de Buenos Aires cedió el terreno para concretar la iniciativa, mientras que el financiamiento principal provino del Jockey Club y de la propia Sociedad de San Vicente de Paúl, que reunieron los fondos necesarios para levantar el complejo habitacional. La Colonia Obrera fue inaugurada oficialmente el 17 de octubre de 1912 en una ceremonia encabezada por el entonces presidente Roque Sáenz Peña, acompañado por su esposa Rosa González, el intendente Joaquín de Anchorena y el arzobispo Mariano Espinosa. Las crónicas de la época describieron un barrio especialmente adornado para la ocasión, con calles decoradas con plantas y flores, música de la banda municipal y una importante presencia de vecinos, autoridades y representantes de la aristocracia porteña. Durante el acto, las responsables del proyecto explicaron que la intención era mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mediante alquileres accesibles, beneficios sociales y un conjunto de servicios complementarios, entre ellos una cooperativa de consumo y una escuela destinada a la formación doméstica. Desde sus comienzos, vivir en La Colonia implicaba aceptar un reglamento de convivencia inspirado en los valores cristianos. Los aspirantes debían estar casados por Iglesia, respetar normas de conducta, mantener buenas relaciones con los vecinos y cumplir horarios establecidos. Además, las Damas Vicentinas visitaban periódicamente cada vivienda para acompañar a las familias y verificar el cumplimiento de esas reglas. Con el paso de las décadas muchas de esas exigencias dejaron de aplicarse formalmente, aunque los propios habitantes sostienen que aún persiste un fuerte sentido comunitario que caracteriza al lugar. La Colonia posee una identidad propia. Su calle central divide las viviendas en dos sectores, mientras que un pasaje peatonal rodea toda la manzana, generando un ambiente diferente al resto del tejido urbano de Nueva Pompeya. En el centro del complejo sobresale una torre con reloj, campanario y mirador que se convirtió en uno de sus símbolos más reconocibles. A sus pies se encuentra una gruta dedicada a la Virgen de Lourdes, donde todavía hoy se realizan encuentros religiosos, celebraciones y actividades comunitarias. Durante décadas, las viviendas fueron pasando de padres a hijos, fortaleciendo el sentido de pertenencia entre generaciones enteras de familias que crecieron dentro de este singular conjunto urbano. La influencia de las Damas Vicentinas no se limitó únicamente a la construcción de viviendas. También promovieron la creación de una escuela y de un hospital destinado a atender las necesidades sanitarias del barrio. Con los años, ese establecimiento fue transferido al Estado y posteriormente pasó a depender de la Fuerza Aérea Argentina, transformándose en el actual Hospital Aeronáutico Central, uno de los centros médicos más importantes de la institución. Más de 110 años después de su inauguración, la Colonia Obrera de Nueva Pompeya continúa administrada por la Sociedad de San Vicente de Paúl. Las viviendas no son propiedad de quienes las habitan, sino que se adjudican mediante un sistema de alquiler social y una lista de espera que mantiene la institución. Su arquitectura sencilla, sus calles internas y su historia despertaron también el interés del cine y la televisión. Diversas películas y series eligieron este escenario para recrear la vida del Buenos Aires popular, incluso algunas protagonizadas por Isabel Sarli. En una ciudad donde la modernización transformó numerosos barrios, La Colonia permanece como un testimonio excepcional de una época en la que la solidaridad privada buscó dar respuesta a los problemas sociales mediante un modelo de vivienda comunitaria. Su legado trasciende la arquitectura: representa una experiencia pionera de integración social, arraigo vecinal y compromiso comunitario que sigue formando parte del patrimonio histórico y cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Notícias