Fundación Proa exhibe la obra de Thomas Demand en La Boca Conexion Ciudad, 21 octubre, 2026 La primera gran retrospectiva en la Argentina del artista alemán reúne más de 60 obras entre fotografías, videos e intervenciones arquitectónicas. Curada por Douglas Fogle, la muestra “El tartamudeo de la historia” podrá visitarse hasta noviembre de 2026 en la Fundación Proa, con una propuesta que invita a cuestionar las imágenes que construyen nuestra memoria colectiva. La Fundación Proa, en el barrio porteño de La Boca, presenta una de las exposiciones destacadas de la temporada cultural: “Thomas Demand. El tartamudeo de la historia”, la primera gran retrospectiva en la Argentina dedicada al reconocido artista alemán. La exhibición, organizada junto con la Foundation for the Exhibition of Photography (FEP), reúne más de 60 obras que recorren tres décadas de producción y exploran los límites entre la fotografía, la escultura y el arte conceptual. La muestra permanecerá abierta hasta noviembre de 2026 en la sede de Proa, ubicada en avenida Pedro de Mendoza 1929. La curaduría está a cargo de Douglas Fogle y el proyecto cuenta con el auspicio de Tenaris, Ternium y Tecpetrol, además del apoyo de Kvadrat. La propuesta permite acercarse a una forma de creación artística tan meticulosa como inquietante. Demand trabaja a partir de fotografías que circulan en diarios, revistas, archivos e Internet y reconstruye los espacios que aparecen en ellas mediante maquetas realizadas con papel y cartón. Luego fotografía esas reproducciones y, una vez concluido el proceso, destruye las construcciones originales. De ese modo, la imagen final se convierte en el único registro de un trabajo artesanal que puede llevarle meses. El procedimiento plantea una pregunta central: ¿hasta qué punto podemos confiar en aquello que vemos? Las fotografías de Demand parecen documentales, pero detrás de su apariencia precisa hay escenarios construidos minuciosamente por el propio artista. Esa tensión entre realidad y representación atraviesa toda la exposición. Escenarios conocidos, historias inquietantes Entre las obras reunidas aparecen espacios vinculados con acontecimientos políticos, sociales y culturales que forman parte de la memoria contemporánea. La sala de control de la central nuclear de Fukushima, el refugio de Edward Snowden en Moscú, una oficina de la Stasi en Berlín Oriental, el dormitorio universitario de Bill Gates y el cuarto de hotel donde Whitney Houston cenó por última vez integran ese repertorio de lugares cargados de significado. En esas imágenes no aparecen las personas que protagonizaron los acontecimientos. Quedan los ambientes vacíos, los objetos y las huellas de situaciones que, aunque ausentes, siguen presentes en la memoria colectiva. La exposición incluye también trabajos como Control Room (2011), relacionado con la central nuclear de Fukushima; Gangway (2001), que muestra una escalera de acceso a un avión; Studio (1997), inspirado en un estudio de televisión de Alemania Oriental; Copyshop (1999), centrado en una tienda de fotocopias, y Labor (2000), ambientado en un estudio de grabación. En estas obras, los espacios cotidianos adquieren una dimensión extraña. Lo que a primera vista parece familiar comienza a generar dudas cuando el espectador comprende que está frente a una reconstrucción y no ante el lugar original. El propio Demand resumió su método al explicar que realiza esculturas de cartón, las fotografía y después deja de necesitarlas. Según el artista, sus imágenes parten de referencias que el público reconoce de las noticias, el cine o la historia, aunque no siempre pueda distinguir con claridad qué hay de verdadero y qué pertenece a la reproducción. La memoria colectiva en tiempos de inteligencia artificial El trabajo de Demand adquiere especial relevancia en una época en la que las imágenes se multiplican a través de las redes sociales, las plataformas digitales y los medios de comunicación. La circulación constante de fotografías y videos plantea nuevos interrogantes sobre la veracidad de los registros y la manera en que se construye la percepción de los acontecimientos. En ese contexto, la muestra propone detenerse frente a imágenes que parecen ofrecer una evidencia objetiva, pero que esconden un proceso de selección, reconstrucción e interpretación. “Mi fotografía lleva meses. Esa lentitud le da profundidad y revisión. La pantalla siempre miente; hacer algo con las manos produce una experiencia distinta de la realidad”, sostiene Demand en una reflexión sobre la diferencia entre la elaboración artesanal y el consumo inmediato de imágenes. La exposición invita así a revisar la relación entre memoria, información y representación. ¿Qué recordamos realmente de un acontecimiento? ¿Cuánto de ese recuerdo proviene de nuestra experiencia y cuánto de las imágenes que vimos repetidas veces? Esas preguntas atraviesan el recorrido y colocan al visitante en una posición activa frente a las obras. Los detalles cotidianos también cuentan una historia La retrospectiva incluye además Dailies —o diarios—, una serie en desarrollo basada en fotografías que Demand toma con su teléfono celular de objetos y situaciones comunes. Un envase vacío de yogur, una pastilla de jabón al borde de un lavabo, broches de ropa contra el cielo o tazas de café encajadas en una cerca forman parte de este conjunto. A diferencia de las grandes fotografías vinculadas con episodios históricos, estas imágenes tienen una escala más íntima y doméstica. Sin embargo, responden al mismo procedimiento creativo: una fotografía inicial se transforma en una escultura de papel que luego vuelve a ser fotografiada. Los Dailies muestran que, para Demand, la historia no está compuesta únicamente por acontecimientos extraordinarios. También se construye a partir de los detalles menores que forman parte de la vida diaria. La serie funciona, de este modo, como una especie de autobiografía silenciosa de su mirada. Otro eje de la exposición aborda el interés del artista por la arquitectura. A partir de su formación con el escultor Fritz Schwegler en la Kunstakademie de Düsseldorf, Demand desarrolló una investigación sobre las maquetas, los espacios construidos y las posibilidades de incorporar imágenes a las paredes mediante grandes papeles impresos, conocidos como wallpapers. La selección también incorpora Model Studies (2011), una serie de fotografías de elementos extraídos de maquetas de arquitectos y diseñadores, que amplía la reflexión sobre la relación entre las imágenes y los espacios que habitamos. Videos, reconstrucciones y una trayectoria internacional Las imágenes en movimiento completan el recorrido. Entre las piezas destacadas se encuentra Pacific Sun (2012), una animación en técnica stop motion basada en un video difundido en YouTube que muestra el interior de un crucero durante una turbulencia extrema. La obra recrea minuciosamente una escena de circulación masiva en Internet y vuelve sobre una de las preocupaciones centrales del artista: cómo se registran, reproducen y consumen las imágenes de acontecimientos extraordinarios. La exposición llega a Buenos Aires después de presentarse en instituciones internacionales como el Jeu de Paume de París y el Museum of Fine Arts de Houston. Su realización en Proa fue coorganizada por la Foundation for the Exhibition of Photography, con sede en Minneapolis, París y Lausana, y UCCA, de Beijing, en colaboración con la institución argentina. La retrospectiva también se inscribe en la trayectoria de Fundación Proa, que durante décadas desarrolló muestras dedicadas a figuras centrales de la fotografía, como Sebastião Salgado, Edward Burtynsky, Grete Stern, Horacio Coppola y Facundo de Zuviría, además de presentar obras de referentes de la Escuela de Düsseldorf, entre ellos Andreas Gursky, Candida Höfer, Axel Hütte, Thomas Ruff y Thomas Struth. Con más de 60 obras y un recorrido que abarca fotografías de gran formato, videos, series íntimas e intervenciones arquitectónicas, “Thomas Demand. El tartamudeo de la historia” propone mirar dos veces aquello que parece evidente. En sus escenarios de papel, la realidad se vuelve una construcción y la fotografía deja de ser una simple prueba de lo ocurrido para convertirse en una pregunta abierta sobre la memoria, la historia y la confianza en las imágenes. La muestra puede visitarse hasta noviembre de 2026 en Fundación Proa, avenida Pedro de Mendoza 1929, en La Boca. Notícias