Boca repetirá localía en Huracán ante Deportivo Recoleta Conexion Ciudad, 7 agosto, 2026 Boca Juniors volverá a jugar como local en el estadio Tomás Adolfo Ducó, esta vez frente a Deportivo Recoleta por la Copa Sudamericana, debido a que el campo de juego de La Bombonera todavía no se encuentra en condiciones para recibir un partido oficial. De esta manera, el equipo xeneize afrontará su tercer encuentro consecutivo fuera de su escenario habitual, una situación que genera consecuencias tanto deportivas como económicas para la institución y sus socios. La decisión de mantener la localía en Parque Patricios quedó encaminada luego de la experiencia del último partido frente a Estudiantes. En aquella oportunidad, Boca disputó el encuentro en el estadio de Huracán y, según la evaluación realizada por la dirigencia, tanto el operativo de seguridad como el ingreso del público y las condiciones del terreno de juego respondieron de manera satisfactoria. Por ese motivo, el Ducó aparece nuevamente como la alternativa elegida para el compromiso internacional frente a Deportivo Recoleta, previsto para el próximo martes. Antes de ese partido, Boca también recibirá a Vélez en el mismo estadio, por la cuarta fecha del Torneo Clausura. Así, el equipo dirigido por la institución deberá adaptarse durante varios encuentros a una cancha que no es la habitual y que, además, presenta características diferentes a las de La Bombonera. El motivo principal del traslado continúa siendo el estado del césped de la cancha de Boca. Las condiciones climáticas registradas durante las últimas semanas en Buenos Aires complicaron los trabajos de recuperación y retrasaron el crecimiento del nuevo terreno. Aunque se realizaron tareas para recuperar la superficie, todavía persisten sectores afectados que impiden garantizar las condiciones necesarias para un partido de alta exigencia. La decisión de no utilizar La Bombonera apunta, precisamente, a evitar que el campo vuelva a deteriorarse antes de completar el proceso de recuperación. La intención del club es que el regreso se produzca cuando el césped presente una superficie uniforme y pueda soportar la actividad oficial sin que el desgaste genere nuevos inconvenientes. El problema, sin embargo, no se limita al aspecto deportivo. La mudanza de la localía tiene un impacto directo sobre los socios y abonados de Boca. El estadio Tomás Adolfo Ducó dispone de una cantidad de plateas considerablemente menor a la capacidad que demanda habitualmente la masa societaria xeneize. En particular, cuenta con alrededor de 9.000 lugares de platea, una cifra que resulta insuficiente para absorber la demanda habitual de los partidos en los que Boca juega en condición de local. Como consecuencia, miles de socios no podrán acceder a los encuentros disputados en Parque Patricios. Se trata de uno de los principales inconvenientes que enfrenta la institución con esta serie de partidos fuera de La Bombonera. Desde Boca anticiparon que se buscarán mecanismos para compensar a los abonados afectados por la imposibilidad de utilizar sus localidades durante este período. La elección del estadio de Huracán tampoco fue la única alternativa analizada. En la búsqueda de un escenario que reuniera las condiciones necesarias para recibir a Boca, también fueron considerados el estadio José Amalfitani, perteneciente a Vélez Sarsfield, y el Ciudad de Lanús-Néstor Díaz Pérez. Finalmente, el Ducó terminó siendo la opción que mejor se adaptó a las necesidades del club. Para Huracán, la presencia de Boca también representa un beneficio económico, ya que la institución de Parque Patricios percibirá un ingreso en concepto de alquiler del estadio. La llegada del público xeneize, además, implica un movimiento adicional en una zona acostumbrada a recibir partidos de alta convocatoria. El escenario de Parque Patricios volverá entonces a convertirse en una especie de casa transitoria para Boca. Allí deberá afrontar primero el compromiso frente a Vélez y luego el duelo internacional contra Deportivo Recoleta, mientras continúa el proceso de recuperación del césped de La Bombonera. La expectativa dentro del club está puesta en poder regresar definitivamente a Brandsen y Del Valle Iberlucea el próximo 29 de agosto, cuando Boca reciba a Lanús por la séptima fecha del Torneo Clausura. Si el cronograma de recuperación se cumple y no aparecen nuevos inconvenientes, ese encuentro marcaría el regreso del equipo a su estadio. Para entonces habrán transcurrido 37 días sin actividad oficial en La Bombonera. El último partido disputado allí fue ante O’Higgins, en una jornada en la que el estado del campo de juego ya había generado preocupación y se convirtió en uno de los principales focos de atención. El objetivo de Boca es que ese período sin partidos permita recuperar definitivamente el terreno y evitar que los problemas del césped vuelvan a condicionar la localía. Mientras tanto, el equipo deberá acostumbrarse a jugar nuevamente lejos de su cancha y afrontar dos compromisos importantes en el Ducó. La situación constituye un desafío adicional para Boca en un calendario que combina el campeonato local con la competencia internacional. La pérdida temporal de La Bombonera obliga a reorganizar la logística, limitar el acceso de parte de los socios y trasladar la condición de local a un estadio con una capacidad sensiblemente menor. Por ahora, el Ducó será la sede elegida. La Bombonera deberá esperar. El regreso dependerá de que el césped complete su recuperación y de que el club considere que existen garantías suficientes para volver a poner en marcha su estadio sin repetir los inconvenientes que provocaron esta mudanza. Notícias