Obras de Restauración del Instituto Bernasconi Conexion Ciudad, 1 junio, 2026 Avanza la restauración integral de uno de los complejos educativos más emblemáticos de Buenos Aires. Pocas instituciones educativas de la Ciudad de Buenos Aires reúnen tanta historia, patrimonio arquitectónico y tradición pedagógica como el Instituto Félix Fernando Bernasconi. Ubicado en el corazón de Parque Patricios, este monumental complejo escolar atraviesa una nueva etapa de recuperación edilicia destinada a preservar uno de los símbolos más representativos de la educación pública argentina. Con sus imponentes fachadas, galerías de inspiración europea, esculturas ornamentales y el característico reloj que domina la torre principal, el Bernasconi constituye desde hace casi un siglo una referencia ineludible del paisaje urbano porteño. Sin embargo, más allá de su valor arquitectónico, el edificio encarna una concepción educativa que marcó una época y que aún hoy continúa siendo motivo de admiración. Situado sobre la calle Cátulo Castillo al 2700, el instituto fue concebido durante las primeras décadas del siglo XX como una verdadera “escuela-palacio”, una idea innovadora para aquellos años que buscaba transformar el espacio educativo en una experiencia integral para los estudiantes. El proyecto fue diseñado por el arquitecto Juan Waldorp, una de las figuras más destacadas de la arquitectura escolar argentina. Desde su función como director de Arquitectura del entonces Consejo Nacional de Educación, impulsó una serie de establecimientos monumentales distribuidos en distintos barrios de la ciudad, con el objetivo de jerarquizar la educación pública a través de edificios de gran calidad constructiva y artística. La construcción del Bernasconi fue posible gracias al legado del empresario Félix Fernando Bernasconi, quien antes de su fallecimiento dispuso que gran parte de su fortuna fuera destinada a la creación de una institución educativa modelo. Aquella decisión permitió concretar una obra que aún hoy sorprende por su escala y riqueza patrimonial. El complejo ocupa dos manzanas y fue pensado con criterios que excedían ampliamente las necesidades escolares de la época. Cuenta con decenas de aulas amplias, auditorios, biblioteca, espacios de orientación pedagógica, sectores destinados a actividades culturales y hasta piscinas climatizadas, una característica excepcional para un establecimiento educativo de aquellos años. Cada rincón del edificio fue concebido para estimular el aprendizaje. Las escaleras revestidas en mármol, los amplios corredores, los patios internos y los espacios destinados a las artes y las ciencias formaban parte de una propuesta educativa que entendía al entorno como un elemento fundamental en la formación de los alumnos. Las esculturas que adornan los accesos principales, inspiradas en la mitología clásica y realizadas por el reconocido artista argentino Alberto Lagos, constituyen otro de los rasgos distintivos del conjunto arquitectónico. Del mismo modo, el histórico reloj de la torre se convirtió con el paso de las décadas en una referencia cotidiana para generaciones de vecinos de Parque Patricios. El valor histórico del predio también se vincula con figuras centrales de la historia argentina. En sus jardines aún se conserva un antiguo aguaribay plantado por el perito Francisco Pascasio Moreno cuando esos terrenos formaban parte de la quinta familiar que existía en la zona durante el siglo XIX. No obstante, el paso de los años y la falta de intervenciones profundas provocaron un progresivo deterioro del edificio. Diversos informes técnicos elaborados durante la última década advirtieron sobre el desgaste de estructuras, instalaciones y elementos ornamentales que requerían una acción urgente para garantizar la preservación del patrimonio. Frente a esta situación, el Gobierno de la Ciudad impulsó un programa integral de recuperación que contempla trabajos de restauración, conservación y modernización de distintos sectores del establecimiento. Entre 2024 y 2025 se ejecutaron obras destinadas a recuperar las fachadas históricas, los patios internos y el acceso principal. También se renovaron instalaciones eléctricas, redes de gas y sistemas termomecánicos, además de tareas de pintura, iluminación y reparación de revoques. Uno de los espacios más beneficiados por estas intervenciones fue la Biblioteca “Joaquín V. González”, considerada una de las áreas más valiosas del complejo educativo. Este ámbito, impulsado originalmente por la destacada educadora Rosario Vera Peñaloza, reúne importantes colecciones documentales vinculadas con la historia de la educación argentina y es consultado habitualmente por estudiantes, docentes e investigadores. La restauración integral permitió recuperar pisos de madera, molduras originales, sistemas de iluminación, cerramientos y espacios de lectura, mejorando tanto las condiciones de conservación del patrimonio como la experiencia cotidiana de quienes utilizan la biblioteca. Las autoridades educativas destacaron que estas obras no se limitan a la recuperación estética del edificio, sino que forman parte de una estrategia destinada a fortalecer la calidad de los entornos de aprendizaje. Además de los trabajos ya concluidos, durante este año está prevista una nueva etapa de intervenciones que incluirá mejoras estructurales en la cubierta del histórico teatro y otras obras de acondicionamiento general. La puesta en valor del Instituto Bernasconi representa mucho más que una restauración edilicia. Significa preservar una parte esencial de la memoria educativa de Buenos Aires y garantizar que futuras generaciones continúen formándose en uno de los espacios escolares más emblemáticos del país. A casi cien años de su inauguración, la histórica escuela de Parque Patricios vuelve a recuperar el esplendor que la convirtió en un símbolo de la educación pública argentina y en una de las joyas arquitectónicas más destacadas de la Ciudad. Notícias