Nueva polémica en el Hospital Garrahan: denuncias cruzadas, crisis en la salud y respuestas oficiales bajo sospecha Conexion Ciudad, 22 julio, 202522 julio, 2025 Un conflicto que crece: denuncias, paro y transmisiones en vivo. El Hospital Garrahan, emblema de la salud pediátrica en Argentina, vuelve a ser escenario de fuertes tensiones: las autoridades del hospital presentaron una denuncia formal contra la emisora Futurock y la periodista Julia Mengolini por haber realizado una transmisión en el ingreso del establecimiento durante una jornada de paro y protesta salarial. Según el comunicado oficial, la radio operó “sin autorización”, se conectó de manera irregular a la red eléctrica del hospital y, según la institución, su presencia vulneró la privacidad de niños y familias, además de generar “ruidos molestos” y afectar la dinámica hospitalaria. La decisión de transmitir en vivo fue justificada por Mengolini y Futurock como parte de un “apoyo a la jornada de lucha” de los trabajadores del Garrahan, quienes mantienen reclamos por mejores salarios y condiciones laborales frente a un gobierno que, afirman, no responde a sus demandas. Trabajadores y médicos del Hospital Garrahan respaldaron la presencia de la radio, argumentando que buscan visibilizar una crisis profunda en el sistema de salud pública. El trasfondo es otro: crisis salarial, renuncias y denuncias de desfinanciamiento Asi lo aseguraron desde la comunidad del hospital pediátrico del barrio de Parque Patricios, donde la situación de los trabajadores del Garrahan es crítica. En el último año y medio, han renunciado más de 200 profesionales por razones económicas, sumando 50 médicos de planta, en un contexto de recorte presupuestario, salarios congelados y falta de insumos. Los gremios denuncian que el hospital enfrenta una “asfixia salarial” y un vaciamiento progresivo que pone en riesgo la calidad asistencial y la continuidad de los servicios, con el agravante de una ola de renuncias sin reposición de cargos. Los residentes trabajan jornadas de hasta 60 o 70 horas semanales, con sueldos muy por debajo del costo de vida. El número de consultas y procedimientos que realiza el Garrahan lo convierte en uno de los centros de mayor referencia en el país, pero la falta de presupuesto ha obligado a suspender guardias, cerrar salas de internación y posponer atención médica. Lejos de atender los reclamos de los trabajadores, el gobierno—por medio de su vocero, Manuel Adorni—respondió endureciendo su retórica: además de confirmar la denuncia contra la emisora, el Ejecutivo acusó al hospital de tener “personal administrativo sobredimensionado” y utilizó el término “ñoquis” para referirse a empleados a los que, según la versión oficial, les sobran cargos y funciones. Este discurso fue desmentido por las organizaciones sindicales y representantes del hospital, quienes argumentan que la plantilla no está inflada y que la escasez de personal compromete la capacidad de respuesta sanitaria. Sostienen que la estrategia oficial intenta desviar el foco de la discusión, evitando dar respuestas concretas a los problemas salariales y de financiamiento. Jefes de servicios médicos y referentes gremiales sostienen que el verdadero riesgo, lejos de una supuesta abundancia de empleados, es el déficit de profesionales formados y la falta de renovación de puestos, situación que agrava las condiciones cotidianas para niños y familias que dependen del hospital. La disputa entre el gobierno y el Hospital Garrahan ilustra el deterioro del sistema público de salud nacional: denuncias cruzadas, tensiones laborales sin solución y una estrategia oficial cada vez más orientada a la descalificación antes que al diálogo. Los trabajadores insisten en la necesidad de invertir en salarios y equipamiento, mientras que las autoridades nacionales priorizan el control de gasto y la reducción de personal, acusando a quienes alzan la voz de tener motivaciones políticas. Notícias