Nazareno Pereyra presenta una residencia performática abierta al público en PROA21 Conexion Ciudad, 26 marzo, 2026 El artista Nazareno Pereyra lleva adelante una residencia performática en tiempo real en PROA21, donde el proceso creativo se convierte en el eje central de la experiencia. La propuesta, que se desarrolla desde el 18 de marzo hasta junio, puede visitarse de miércoles a domingo, de 12 a 19, con entrada libre, en la sede ubicada en avenida Pedro de Mendoza 2073, en el barrio de La Boca. Durante tres meses, la sala funciona como un espacio de trabajo abierto en el que el artista escribe y dibuja diariamente sobre las paredes, transformándolas de manera progresiva en una especie de registro personal a gran escala. Lejos de una obra cerrada, la iniciativa permite al público observar la evolución del proceso creativo en tiempo real, en una dinámica que combina producción artística y presencia escénica. El proyecto fue concebido específicamente para PROA21 y se sostiene a partir de una serie de elementos mínimos: un lápiz azul, la superficie de la pared y el desplazamiento corporal del artista. Cada jornada, Pereyra traslada al espacio expositivo pensamientos, frases, impresiones y fragmentos poéticos surgidos durante su recorrido cotidiano desde Villa Urquiza hasta La Boca. De este modo, la sala se transforma en una gran página en blanco que se va completando con el paso de los días, en interacción constante con quienes la visitan. Nacido en Ciudadela en 1986, Pereyra desarrolló una formación autodidacta que articula la escritura, el teatro y las artes visuales. A lo largo de su trayectoria, estas disciplinas fueron adquiriendo distintos niveles de protagonismo, pero en esta residencia confluyen en una práctica donde la escritura deja de ser un acto íntimo para convertirse en una acción visible, física y compartida. La propuesta también plantea una reflexión sobre el acto de escribir en un contexto contemporáneo atravesado por la automatización y el avance de la inteligencia artificial. En ese marco, el artista pone en valor la dimensión corporal del pensamiento y la repetición como forma de construcción de sentido. La práctica cotidiana, sostenida a lo largo del tiempo, convierte la escritura en un ejercicio de disciplina y en un gesto que resiste la inmediatez tecnológica. Antes de dedicarse plenamente al arte, Pereyra trabajó como obrero en una fábrica metalúrgica, experiencia que marcó su recorrido y su mirada sobre el trabajo y la producción. Su formación incluye talleres y seminarios con referentes como Aída Bortnik, Mauricio Kartun y Juan José Campanella, entre otros. En el campo de las artes visuales, también participó de clínicas de obra con distintos artistas y formó parte de programas de formación y becas. Su producción reciente incluye la muestra individual “Las máquinas no lloran”, presentada en 2025, donde exhibió su primer cuaderno de artista. Además, ha participado en exposiciones colectivas y recibió reconocimientos en distintos salones nacionales, consolidando una trayectoria en crecimiento dentro del arte contemporáneo argentino. La residencia en PROA21 se presenta así como una oportunidad para acercarse a una práctica artística en desarrollo, donde el tiempo, el cuerpo y la escritura se integran en una experiencia que invita a repensar los modos de creación en la actualidad. Notícias