La Corte confirmó la inimputabilidad del asesino de La Boca Conexion Ciudad, 19 junio, 2026 A casi una década de uno de los crímenes más impactantes ocurridos en la Ciudad de Buenos Aires, la Corte Suprema de Justicia dejó firme la declaración de inimputabilidad de Mariano Alejandro Bonetto, el hombre que en 2016 asesinó a puñaladas a dos jóvenes en la Plaza Irala, en el barrio de La Boca. Con esta resolución, el máximo tribunal ratificó una decisión judicial que había sido objeto de controversias durante años y que fue cuestionada tanto por las familias de las víctimas como por la fiscalía interviniente. La medida implica que Bonetto continuará bajo tratamiento médico y sin afrontar, por el momento, un nuevo juicio penal por el doble homicidio que conmocionó a la opinión pública. El acusado permanece internado en una institución neuropsiquiátrica, condición que se mantiene desde que la Justicia consideró que padecía un trastorno mental que le impedía comprender la criminalidad de sus actos al momento del ataque. La decisión de la Corte se produjo tras analizar los recursos extraordinarios presentados por los familiares de Nuria Couto y Natalia Grenbenshicova, así como por representantes del Ministerio Público Fiscal. Los jueces concluyeron que las impugnaciones no reunían los requisitos procesales necesarios para habilitar una revisión del caso, por lo que rechazaron los planteos y dejaron firme la resolución previa. El expediente tiene su origen en el violento episodio ocurrido el 11 de octubre de 2016 en la Plaza Irala, uno de los espacios públicos más concurridos del barrio de La Boca. Aquella tarde, Nuria Couto, de 15 años, y Natalia Grenbenshicova, de 18, compartían un encuentro con amigos cuando fueron atacadas de manera sorpresiva por Bonetto, quien se abalanzó sobre ellas armado con un cuchillo. La agresión se produjo a plena luz del día y en presencia de numerosas personas. Según quedó acreditado durante la investigación judicial, el atacante actuó sin que existiera vínculo previo con las víctimas ni una motivación aparente que explicara el hecho. El ataque fue de extrema violencia. Las jóvenes sufrieron múltiples heridas de arma blanca y debieron ser trasladadas de urgencia al Hospital Argerich, donde fallecieron semanas más tarde a consecuencia de las lesiones sufridas. Tras el ataque, Bonetto fue reducido por personas que se encontraban en el lugar. Un testigo logró neutralizarlo utilizando el propio cuchillo del agresor, provocándole una herida que obligó a su inmediata internación. Posteriormente fue sometido a diversas evaluaciones psiquiátricas y psicológicas que marcarían el rumbo del proceso judicial. Desde el inicio de la causa, el debate se centró en determinar si el acusado estaba en condiciones de comprender sus actos al momento de cometer el crimen. Los informes médicos incorporados al expediente describieron un cuadro psiquiátrico complejo, compatible con un síndrome delirante crónico y episodios psicóticos severos. Sin embargo, la investigación tuvo numerosos cambios de criterio a lo largo de los años. En una de las etapas del proceso, Bonetto llegó a ser condenado a prisión perpetua por un Tribunal Oral. Aquella sentencia fue considerada histórica por las familias de las víctimas, que reclamaban una condena ejemplar. No obstante, la situación volvió a modificarse cuando la Cámara Federal de Casación Penal revisó el expediente y revocó la condena. Los magistrados entendieron que las pericias psiquiátricas disponibles acreditaban que el acusado era inimputable al momento de los hechos, por lo que dejaron sin efecto la pena de prisión perpetua y ordenaron su internación bajo tratamiento especializado. Uno de los episodios más controvertidos del caso ocurrió cuando el propio Bonetto presentó una carta manuscrita en la que admitía su responsabilidad en los asesinatos y sostenía haber exagerado o falseado aspectos vinculados a su estado mental. Ese documento fue incorporado al expediente y generó nuevas discusiones judiciales, aunque finalmente no alteró las conclusiones alcanzadas por los especialistas que intervinieron en la causa. La reciente decisión de la Corte Suprema vuelve a colocar el caso en el centro del debate jurídico y social. Mientras los familiares de las víctimas continúan reclamando justicia y cuestionan la resolución adoptada por los tribunales, la Justicia sostiene que la legislación vigente obliga a considerar los informes médicos especializados cuando se determina la capacidad de una persona para responder penalmente por sus actos. Pese a la resolución definitiva sobre la inimputabilidad, fuentes judiciales señalaron que el escenario podría modificarse en el futuro si nuevas evaluaciones médicas determinaran que Bonetto se encuentra en condiciones psíquicas de afrontar un proceso penal. Hasta entonces, la causa permanecerá bajo los parámetros fijados por las resoluciones judiciales actualmente vigentes. El fallo pone fin a una extensa disputa judicial que se prolongó durante casi diez años y que dejó abiertas profundas heridas entre los familiares de las víctimas, quienes continúan reclamando respuestas por uno de los crímenes más recordados de la historia reciente de la Ciudad de Buenos Aires. 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