Interpol busca a un prófugo clave en la masacre, la mano derecha de “Pequeño J” Conexion Ciudad, 29 septiembre, 2025 La Justicia ordena la captura nacional e internacional de Matías Agustín Ozorio por el brutal triple homicidio de jóvenes en La Matanza El juzgado de Garantías 4 de La Matanza emitió una orden de captura nacional e internacional contra Matías Agustín Ozorio, de 28 años, acusado de ser uno de los autores del secuestro, tortura y asesinato de Morena Verdi y Brenda del Castillo, ambas de 20 años, y Lara Gutiérrez, de 15. Este crimen es considerado uno de los más violentos de la historia reciente de Argentina. Ozorio, conocido como “Tati”, vivía en asentamientos carenciados y es señalado como ladero de “Pequeño J”, presunto líder de una banda narcotraficante que habría ordenado las ejecuciones. La orden de captura fue enviada a Interpol el 25 de septiembre y ya circula entre las fuerzas policiales internacionales, facilitando su búsqueda en cualquier parte del mundo. El fiscal Gastón Duplaá imputó a Ozorio por “triple homicidio calificado por concurso premeditado de dos o más personas, alevosía, ensañamiento y violencia de género”, un delito que contempla penas de hasta 35 años de prisión. En un allanamiento realizado por la DDI de La Matanza, las autoridades no lograron hallar a Ozorio en sus domicilios conocidos en Villa 21.24, Zavaleta, 1-11-14 y Parque Patricios. El principal objetivo policial es detener a “Pequeño J” o “Julito”, identificado como Julio, un joven peruano de 23 años con apellidos Valverde y/o Montana, que sería el cabecilla de la banda. Se estima que se mueve entre los asentamientos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el sur del Conurbano bonaerense y La Matanza, lugar de origen de las víctimas. Hasta el momento, están detenidos cuatro implicados: Maximiliano Andrés Parra, Daniela Iara Ibarra, Miguel Ángel Villanueva Silva y Celeste Magalí González Guerrero. El fiscal Adrián Arribas continúa con la investigación para esclarecer los detalles del caso. Según las declaraciones del fiscal Duplaá, los imputados actuaron con clara intención de matar. “Aplicaron múltiples golpes, patadas y cortes con armas blancas que provocaron la muerte de las tres jóvenes. Actuaron con alevosía y aumentando de forma inhumana el sufrimiento, además de ejercer violencia de género contra las víctimas”, afirmó. Las jóvenes fueron engañadas el 19 de septiembre con la promesa de asistir a una fiesta que nunca existió, a cambio de 300 dólares cada una. Fueron subidas a una camioneta Chevrolet Tracker blanca y posteriormente asesinadas. Los cuerpos fueron encontrados el miércoles siguiente en un pozo, y se sospecha que la masacre fue transmitida en vivo por redes sociales, con aproximadamente 45 personas presenciándola. Este caso conmociona al país por la brutalidad y la impunidad que reflejó, mientras las fuerzas de seguridad redoblan esfuerzos para capturar a los responsables y llevar justicia a las víctimas y sus familias. Notícias