Impulsan ampliar el alquiler social desde La Boca a toda la Ciudad Conexion Ciudad, 29 julio, 2026 La experiencia desarrollada desde hace más de una década en el barrio de La Boca podría convertirse en el punto de partida de una política destinada a ampliar el acceso a la vivienda en toda la Ciudad de Buenos Aires. La organización Hábitat para la Humanidad Argentina propone extender el modelo de alquiler social, una iniciativa que busca vincular a propietarios de inmuebles desocupados con personas que cuentan con capacidad para afrontar un alquiler, pero que, debido a la informalidad laboral, quedan excluidas del mercado inmobiliario tradicional. La propuesta procura ofrecer una solución a dos problemáticas que conviven en la Ciudad. Por un lado, miles de familias con ingresos suficientes para pagar un alquiler no logran acceder a una vivienda porque no pueden acreditar ingresos formales, presentar garantías o cumplir con los requisitos exigidos por las inmobiliarias. Por otro, existe un importante número de propiedades que permanecen vacías durante años, generando costos de mantenimiento para sus dueños sin producir ningún tipo de rentabilidad. La directora de Hábitat para la Humanidad Argentina, Bárbara Bonelli, explicó en una entrevista con Radio 750 que la organización trabaja desde hace 23 años en el país promoviendo el derecho al acceso a una vivienda digna y que, desde hace 15 años, desarrolla un programa de alquiler social en La Boca con resultados que consideran positivos. Según detalló, el proyecto está orientado a personas que poseen ingresos para afrontar mensualmente el pago del alquiler, las expensas y los servicios, pero cuya situación laboral informal les impide reunir la documentación requerida para ingresar al mercado formal. La realidad alcanza a una porción significativa de la población argentina y obliga a muchas familias a recurrir a alquileres precarios, sin contratos escritos o con condiciones que ofrecen escasa protección jurídica. En ese contexto, Bonelli sostuvo que la ausencia de contratos formales deja a numerosos inquilinos expuestos a incrementos inesperados, modificaciones unilaterales de las condiciones pactadas o desalojos sin mayores garantías, situaciones que dificultan cualquier proyecto de estabilidad habitacional a mediano y largo plazo. El modelo impulsado por la organización propone actuar como intermediario entre propietarios e inquilinos. La iniciativa contempla, además, la posibilidad de financiar obras de mejora en inmuebles que actualmente no pueden incorporarse al mercado debido a problemas edilicios o situaciones legales pendientes. De esa manera, las viviendas recuperadas pasarían a integrar una oferta de alquiler social, mientras que los propietarios comenzarían a obtener una renta que les permitiría amortizar las inversiones realizadas y revalorizar sus propiedades. La experiencia de La Boca constituye el principal antecedente del programa. Allí, la organización logró poner en funcionamiento un esquema que combina recuperación edilicia, acompañamiento social y acceso a alquileres con condiciones más estables para familias que, de otro modo, difícilmente podrían ingresar al circuito formal de vivienda. Desde la entidad consideran que el desafío ahora pasa por extender este mecanismo al resto de los barrios porteños. El objetivo es incrementar la cantidad de inmuebles disponibles, reducir el número de viviendas ociosas y generar alternativas para un mercado inmobiliario que, en los últimos años, se volvió cada vez más restrictivo para quienes trabajan en la informalidad o no cuentan con los requisitos tradicionales exigidos para firmar un contrato. La propuesta también plantea un impacto urbano más amplio. La recuperación de edificios actualmente desocupados contribuiría a mejorar el entorno de distintos barrios, evitando el deterioro de inmuebles abandonados y promoviendo una mayor ocupación residencial en sectores donde existen viviendas vacías pese a la creciente demanda habitacional. Aunque la implementación de un sistema de mayor alcance requeriría la participación de organismos públicos, propietarios privados y organizaciones sociales, la experiencia desarrollada en La Boca demuestra que es posible construir alternativas innovadoras frente a uno de los problemas más complejos que enfrenta la Ciudad: garantizar el acceso a una vivienda segura, formal y sostenible para miles de familias, al tiempo que se brinda una salida económicamente conveniente para quienes mantienen inmuebles desocupados. Notícias