Falleció Eduardo “Lalo” Bucich, referente de la cultura e historia de La Boca Conexion Ciudad, 4 junio, 2026 Profundo pesar en la comunidad boquense por la partida de uno de los principales impulsores de la preservación del patrimonio barrial La comunidad de La Boca atraviesa horas de tristeza tras conocerse el fallecimiento de Eduardo Jorge Bucich, conocido afectuosamente como “Lalo”, una figura estrechamente vinculada a la historia, la cultura y la defensa del patrimonio de uno de los barrios más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Bucich ocupaba el cargo de vicepresidente segundo de la Fundación Museo Histórico de La Boca y se desempeñaba además como Ministro de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la República de La Boca, institución cultural y comunitaria que desde hace décadas trabaja en la promoción de la identidad boquense. Su partida generó numerosas muestras de reconocimiento y afecto entre vecinos, dirigentes de instituciones culturales, historiadores y referentes sociales que compartieron con él años de trabajo dedicados a preservar la memoria colectiva del barrio. La trayectoria de Eduardo Bucich estuvo marcada por un fuerte compromiso con las organizaciones comunitarias y la difusión de la historia local. Fue uno de los protagonistas del proceso que permitió la creación del Museo Histórico de La Boca, una iniciativa impulsada a fines de la década de 1980 con el objetivo de resguardar documentos, fotografías, objetos y testimonios fundamentales para comprender el desarrollo histórico de la zona ribereña. Quienes compartieron ese proyecto recuerdan su participación activa desde los primeros años de gestación de la institución. Su aporte resultó fundamental para consolidar un espacio que hoy constituye una referencia para investigadores, estudiantes, vecinos y visitantes interesados en conocer la rica historia de La Boca. La vocación por preservar el legado cultural tenía profundas raíces familiares. Eduardo era hijo del reconocido historiador Antonio J. Bucich, una de las personalidades más destacadas en el estudio y la difusión de la historia boquense. Siguiendo ese camino, dedicó buena parte de su vida a continuar una tarea que trascendió generaciones y que tuvo como eje central la defensa de la identidad barrial. Además de su labor en el museo, presidió durante varios años el Ateneo Popular de La Boca, una institución histórica fundada por su padre que ha desarrollado una intensa actividad cultural, educativa y social a lo largo de las décadas. Desde ese espacio promovió encuentros, conferencias, actividades artísticas y proyectos destinados a fortalecer los vínculos comunitarios y mantener viva la memoria histórica del barrio. Vecinos y dirigentes de distintas organizaciones coinciden en destacar su permanente disposición para colaborar con iniciativas destinadas al bienestar colectivo. Su presencia era habitual en actos culturales, presentaciones de libros, jornadas patrimoniales y actividades relacionadas con la preservación de los valores históricos y arquitectónicos de La Boca. Su compromiso trascendía los cargos institucionales. Quienes lo conocieron resaltan su capacidad para transmitir conocimientos, su cercanía con los vecinos y su permanente interés por impulsar proyectos que contribuyeran al desarrollo cultural de la comunidad. Esa actitud lo convirtió en una figura respetada dentro del entramado social y cultural del barrio. La noticia de su fallecimiento generó una profunda conmoción entre quienes compartieron con él años de trabajo y militancia cultural. Desde la Fundación Museo Histórico de La Boca expresaron su pesar y destacaron la huella que deja una persona que dedicó gran parte de su vida a proteger y difundir el patrimonio histórico local. La Boca pierde así a uno de sus más comprometidos defensores, un hombre que hizo de la memoria, la identidad y la participación comunitaria una verdadera vocación. Su legado permanecerá en las instituciones que ayudó a construir, en los proyectos que impulsó y en el recuerdo de quienes encontraron en él una referencia permanente para comprender y valorar la historia del barrio. Con su partida se cierra un capítulo importante de la vida cultural boquense, pero también queda una obra que continuará inspirando a futuras generaciones comprometidas con la preservación del patrimonio y la identidad de La Boca. Eduardo “Lalo” Bucich deja una marca imborrable en la historia de su barrio. Su trabajo, dedicación y compromiso seguirán presentes en cada espacio que ayudó a fortalecer y en la memoria colectiva de una comunidad que hoy lo despide con respeto, gratitud y profundo afecto. Notícias