Los sonidos que cuentan la historia de Parque Patricios Conexion Ciudad, 28 septiembre, 2026 “Monumentos Sonoros de Parque Patricios” propone recorrer el barrio desde una perspectiva diferente: escuchar sus calles, fábricas, comercios y voces para construir una memoria colectiva. La investigación artística combina tecnología, testimonios y recorridos urbanos y tendrá su espacio de desarrollo en CHELA, Iguazú 451. Hay una parte de la ciudad que no aparece en los mapas, que no puede medirse fácilmente con estadísticas ni queda registrada en fotografías. Es una dimensión que se percibe con los oídos y que, muchas veces sin que sus habitantes lo adviertan, forma parte de la identidad de cada barrio. Los sonidos de una calle, el movimiento de un comercio, una conversación detrás de una puerta, el ruido de una antigua fábrica o la voz de un vendedor ambulante también construyen memoria. Sobre esa idea se desarrolla “Monumentos Sonoros de Parque Patricios”, un proyecto de investigación artística que propone acercarse al barrio desde la escucha y explorar las transformaciones que atraviesan su territorio. La iniciativa parte de una pregunta sencilla pero profunda: ¿qué cuenta un barrio cuando se lo escucha en lugar de solamente mirarlo? A partir de ese interrogante, la propuesta busca registrar sonidos, relatos y experiencias de los vecinos para construir una especie de memoria sonora colectiva de Parque Patricios. El proyecto pone especial atención en un barrio que durante décadas estuvo marcado por su perfil industrial y que en los últimos años atravesó importantes transformaciones urbanas. Entre la tradición fabril, las viviendas, los nuevos emprendimientos y la llegada de actividades vinculadas con la tecnología y los servicios, Parque Patricios presenta distintas capas de identidad que conviven y, en algunos casos, entran en tensión. Una ciudad que también se escucha La investigación cuestiona una forma tradicional de representar las ciudades basada principalmente en lo visual. Calles, edificios, plazas, terrenos y límites aparecen habitualmente como los elementos centrales para comprender un territorio, mientras que los sonidos cotidianos quedan relegados a un segundo plano. “Monumentos Sonoros” propone invertir esa lógica y tomar la escucha como una herramienta para conocer el espacio urbano. Para hacerlo, el proyecto plantea paseos sonoros y entrevistas semiestructuradas con vecinos, quienes no son considerados solamente fuentes de información sino participantes activos en la construcción del relato. Así, un determinado sonido puede convertirse en una pista para reconstruir una historia. El eco de una antigua estructura industrial puede remitir a una época del barrio; el movimiento de una esquina puede reflejar nuevas formas de circulación; una voz puede recuperar una historia familiar o la transformación de una actividad comercial. Cada registro forma parte de un archivo de experiencias que busca preservar aquello que muchas veces desaparece cuando cambia el paisaje urbano. La propuesta entiende el territorio como algo vivo, en permanente transformación. Por eso, los sonidos no son considerados simplemente como una colección de grabaciones, sino como expresiones de las relaciones que los habitantes mantienen con el lugar donde viven. Un mapa que no se limita a las calles Uno de los aspectos más particulares del proyecto es su manera de entender la cartografía. En lugar de considerar al mapa como una representación definitiva de un territorio, la investigación propone pensarlo como un proceso abierto, capaz de incorporar las voces y experiencias de quienes lo habitan. Para eso se desarrolló una interfaz digital georreferenciada que funciona como un archivo abierto. Allí pueden reunirse grabaciones de campo, fotografías, testimonios y pequeñas historias vinculadas con distintos puntos de Parque Patricios. Pero la experiencia no queda encerrada en una pantalla. El proyecto también propone trasladar esas historias al espacio público mediante afiches colocados en muros, esquinas, vidrieras y otros lugares seleccionados junto con los vecinos. Esos materiales incorporan testimonios y códigos QR que permiten acceder desde un teléfono celular a los registros sonoros almacenados en el archivo digital. De esta manera, una persona que camina por el barrio puede encontrarse con una historia que pertenece a ese mismo lugar y escucharla mientras continúa su recorrido. La propuesta genera así una suerte de mapa alternativo de Parque Patricios, construido no solamente a partir de calles y direcciones sino también de recuerdos, voces y sonidos. Del monumento de piedra al monumento invisible El concepto de “monumento” adquiere una dimensión particular dentro de la investigación. Tradicionalmente, los monumentos están asociados con objetos permanentes, construidos para recordar determinados acontecimientos, personajes o momentos históricos. Son estructuras visibles y generalmente ubicadas en espacios públicos. Los “monumentos sonoros”, en cambio, no tienen una forma fija ni necesariamente permanecen en un lugar. Pueden estar constituidos por una voz, una grabación, un relato, un ruido cotidiano o una memoria compartida. Son monumentos que no se observan: se escuchan. Esa característica permite recuperar historias que difícilmente quedarían incorporadas a los relatos oficiales sobre la ciudad. Una antigua fábrica, una actividad comercial, una esquina o una costumbre vecinal pueden adquirir un nuevo significado cuando quienes viven en el barrio tienen la posibilidad de contar qué representan para ellos. Parque Patricios, entre la memoria y las transformaciones La propuesta adquiere especial relevancia en un territorio que experimentó profundas modificaciones en las últimas décadas. La identidad industrial de Parque Patricios convive hoy con nuevos usos urbanos, emprendimientos, espacios tecnológicos y cambios en las dinámicas comerciales y residenciales. En ese escenario, escuchar puede convertirse también en una manera de registrar las transformaciones. ¿Qué sonidos desaparecieron? ¿Cuáles llegaron recientemente? ¿Qué voces permanecen? ¿Qué ruidos identifican a una generación de vecinos y cuáles forman parte de una nueva etapa del barrio? Son algunas de las preguntas que atraviesan el proyecto y que buscan ser respondidas a partir de la participación de la propia comunidad. La investigación propone, en definitiva, reconocer que el patrimonio de un barrio no está compuesto únicamente por edificios históricos o lugares reconocidos oficialmente. También puede estar formado por experiencias cotidianas, sonidos familiares y recuerdos que sobreviven en la memoria de sus habitantes. Una experiencia para escuchar el barrio de otra manera “Monumentos Sonoros de Parque Patricios” plantea así una forma diferente de recorrer la ciudad. No se trata solamente de caminar para observar edificios y calles, sino de detenerse, prestar atención y reconocer aquello que habitualmente queda en segundo plano. El proyecto convierte la escucha en una herramienta de investigación, pero también en una forma de participación comunitaria. Los vecinos aparecen como protagonistas capaces de aportar sus propios relatos y de construir colectivamente una memoria sonora del lugar que habitan. En ese sentido, los monumentos no son de piedra, bronce ni cemento. Son efímeros, invisibles y cambiantes, pero pueden permanecer en un archivo, en una grabación o en la memoria de quien los escucha. La propuesta tiene como espacio de referencia a CHELA, en Iguazú 451, Parque Patricios, desde donde esta investigación artística busca abrir una nueva manera de pensar el barrio: no solamente como un territorio que se mira, se mide y se recorre, sino también como un espacio que habla, resuena y guarda historias en sus sonidos. Notícias