Triple crimen de Barracas: pidieron perpetua por odio Conexion Ciudad, 30 octubre, 202630 octubre, 2026 El fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi acusó a Justo Fernando Barrientos de asesinar a tres mujeres lesbianas y de intentar matar a una cuarta al incendiar la habitación de un hotel en mayo de 2024. Durante su alegato, sostuvo que el ataque estuvo motivado por el odio a la orientación sexual de las víctimas. El juicio continuará el 11 de noviembre con la exposición de la defensa. El fiscal general Juan Manuel Fernández Buzzi solicitó prisión perpetua para Justo Fernando Barrientos, el hombre de 69 años acusado de provocar el incendio en una habitación de un hotel del barrio porteño de Barracas donde convivían cuatro mujeres lesbianas. El ataque ocurrió la madrugada del 5 de mayo de 2024 y terminó con la muerte de tres de ellas, mientras que una cuarta sobrevivió con graves quemaduras. Durante su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOCC) Nº 5 de la Capital Federal, el representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que el crimen estuvo motivado por el odio a la orientación sexual de las víctimas y remarcó la violencia con la que fue ejecutado. “El motivo del crimen fue el odio. No fue un homicidio cualquiera: las prendió fuego de una manera deliberada, con el objetivo de quemarlas vivas, de que sufrieran y agonizaran”, afirmó Fernández Buzzi al fundamentar el pedido de condena. La fiscalía solicitó que Barrientos sea condenado por homicidio agravado por haberse cometido mediando violencia de género, por odio a la orientación sexual, por ensañamiento y por la utilización de un medio idóneo para crear un peligro común. La acusación contempla tres homicidios consumados y uno en grado de tentativa. Antes de la exposición fiscal, las querellas también habían reclamado la pena máxima. Lo hicieron la Defensoría Pública de Víctima, que representa a familiares de Pamela Cobbas y Roxana Figueroa; la abogada Luciana Sánchez, en representación de Sofía Castro Riglos; y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), que representa a la familia de Andrea Amarante. Un ataque deliberado en la habitación Según reconstruyó el fiscal, Barrientos arrojó una sustancia combustible dentro de la habitación del hotel ubicado en la calle Olavarría al 1600 y la prendió fuego mientras las cuatro mujeres descansaban. La acusación sostuvo que el imputado dirigió el líquido inflamable hacia el colchón donde se encontraban las víctimas. Cuando una de ellas intentó escapar ante la rápida propagación de las llamas, el hombre la agredió y la empujó para impedirle salir. Las consecuencias fueron devastadoras. Pamela Cobbas murió el 6 de mayo; Mercedes Figueroa, el 8; y Andrea Amarante, el 12 de ese mes. Las autopsias determinaron que las tres habían sufrido quemaduras críticas, que afectaron el 90% de sus cuerpos en los casos de Cobbas y Figueroa, y el 75% en el de Amarante. Sofía Castro Riglos, la única sobreviviente, sufrió quemaduras en el 3% de su cuerpo, localizadas en los brazos, las manos y el rostro. Permaneció internada hasta el 3 de junio de 2024. Para la fiscalía, la modalidad del ataque y las lesiones provocadas evidenciaron la intención de matar a las cuatro mujeres. El incendio, además, puso en peligro a otros habitantes del hotel. Los testimonios y las pruebas Durante su exposición, Fernández Buzzi repasó las pruebas reunidas durante la investigación, entre ellas los testimonios de vecinos y las pericias realizadas por la Policía de la Ciudad, los bomberos y la Policía Federal. Los especialistas concluyeron que el incendio había sido intencional. Entre los elementos incorporados al expediente se mencionó un balde que, según los bomberos, tenía olor a alcohol y que podría haber sido utilizado para encender la sustancia combustible arrojada sobre las víctimas. “La persona que deliberadamente arrojó esta sustancia y generó el incendio que provocó la muerte de las víctimas y las heridas de la otra mujer fue el acusado”, sostuvo el fiscal, al considerar que la responsabilidad de Barrientos quedó acreditada a partir de elementos que calificó como claros y contundentes. También recordó que varios vecinos lo vieron en el lugar y observaron cómo escapó hacia la terraza del hotel, donde fue encontrado por los bomberos que acudieron a combatir el fuego. La declaración de la única sobreviviente, que no pudo participar del juicio por su estado de salud, fue incorporada a través de actas y de los testimonios de personas que hablaron con ella después del ataque. Según esos relatos, la mujer describió a un hombre alto, delgado y canoso que había arrojado algo incendiado dentro de la habitación. También indicó que se trataba de alguien que las molestaba. El fiscal cuestionó, además, la versión brindada por Barrientos durante su indagatoria. El acusado había mencionado que mantenía discusiones con las mujeres, que “algo pasó” y que después “perdió la cabeza”. Fernández Buzzi consideró que su relato era confuso y que presentaba contradicciones. También señaló que el imputado tenía lesiones en el rostro y el cuerpo, y que una testigo había advertido que tenía olor a alcohol. El odio como agravante Uno de los puntos centrales del alegato fue el contexto de discriminación y hostigamiento que, según la acusación, padecían las cuatro mujeres antes del ataque. El fiscal sostuvo que Barrientos manifestaba un profundo rechazo hacia ellas por ser lesbianas y que había expresado su desprecio en conversaciones con otros habitantes del hotel. De acuerdo con los testimonios incorporados al debate, el hombre las calificaba de “tortilleras” y decía que “no las podía ni ver”. “Vivían acosadas y discriminadas por Barrientos por ser lesbianas y por ser mujeres”, afirmó Fernández Buzzi, quien consideró que el acusado aprovechó la situación de vulnerabilidad y precariedad en la que vivían las víctimas para llevar adelante el ataque. El representante del Ministerio Público señaló que la convivencia de las cuatro mujeres y su identidad sexual eran aspectos que generaban rechazo en el imputado. También remarcó que el crimen no podía analizarse como un hecho aislado, sino en el marco de una conducta previa de hostigamiento y discriminación. En ese sentido, sostuvo que el ataque estuvo atravesado por una concepción de superioridad y desprecio hacia quienes no respondían a los estereotipos de género que el acusado consideraba aceptables. Un pedido de perpetua y un juicio que continúa Fernández Buzzi también hizo hincapié en el ensañamiento con el que se llevó adelante el ataque. Consideró que el método elegido fue especialmente cruel y que el acusado actuó con la intención de provocar sufrimiento antes de causar la muerte. Para la fiscalía, la gravedad del caso no se explica solamente por la cantidad de víctimas ni por las consecuencias del incendio, sino también por la motivación discriminatoria y la violencia ejercida contra las mujeres. “No solo atentó contra las víctimas sino que este crimen expresa lo peor de la interacción social: el sexismo, la intolerancia, la discriminación y el odio”, concluyó el fiscal al solicitar la prisión perpetua. El tribunal, integrado por los jueces Adrián Pérez Lance, Juan Manuel Grangeat y Cinthia Oberlander, continuará el debate el próximo 11 de noviembre, cuando será el turno de la defensa de Barrientos. La causa busca establecer las responsabilidades penales por uno de los ataques más graves motivados por el odio a la orientación sexual registrados en la Ciudad de Buenos Aires, con tres mujeres asesinadas y una sobreviviente que debió atravesar un largo proceso de recuperación. Notícias