Tortura a pibes: Denuncia contra el Estado por incumplimiento de obligaciones Conexion Ciudad, 17 mayo, 2017 El Estado Argentino fue denunciado por el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas (CAT) acusado de incumplimientos de las obligaciones que surgen de la Convención contra la tortura. En la cusa relacionada con las torturas infligidas por personal de Prefectura Nacional contra jóvenes de la Villa 21-24, en Barracas, en septiembre del año pasado. Como consecuencia de este hecho que tomo conocimiento público seis integrantes del cuerpo de seguridad se encuentran detenidos alojados en el penal de Marcos Paz en la Provincia de Buenos Aires. El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas condenó las prácticas policiales abusivas y las detenciones sin orden judicial de jóvenes de barrios populares y exhortó al Estado a “garantizar un proceso judicial efectivo e imparcial” en el caso de torturas infligidas a Ezequiel Villanueva e Iván Navarro por agentes de la Prefectura Naval Argentina (en la Villa 21-24) en territorio de la Comuna 4 de la Ciudad de Buenos Aires, hecho ocurrido a fines de septiembre 2016, cuando dos jóvenes de 15 y 18 años fueron detenidos por la Policía Federal Argentina y luego torturados por agentes de la Prefectura Naval Argentina. Estos hechos fueron denunciados por la organización La Garganta Poderosa y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales). Relato de los hechos “El sábado 24 de septiembre de 2016, cuando uno de los jóvenes volvía a su casa en el asentamiento y se encontró con su amigo. “Yo me acerqué para darle un abrazo y un oficial, así, de la nada, directamente vino y me pegó una trompada”, narró el joven a la Garganta. Ambos fueron requisados y luego liberados. Momentos después, cuatro prefectos a bordo de tres móviles volvieron a interceptarlos y, en esta ocasión, los detuvieron. “Nos tiraron adentro de un coche y nos llevaron hasta la garita de Osvaldo Cruz e Iguazú, para cagarnos a palos”, denunció uno de los chicos. “Nos subieron a otro auto, pero primero nos taparon la cabeza y nos obligaron a sentarnos uno encima del otro”, agregó. Siempre según su relato, los llevaron hasta un descampado lindero al Riachuelo, detrás de una fábrica, sobre el Camino de sirga. “Cuando ya había unos 10 prefectos, uno dijo que nos iban a matar, porque total nadie nos iba a reclamar”, contó. Los jóvenes explicaron que recibieron trompadas en la cara y palazos en las piernas. “Nos obligaron a tirarnos al piso y hacer flexiones de brazos, hasta que uno le saltó sobre la espalda” a uno de ellos “y otro me preguntó a mí dónde quería el tiro”. Uno de los prefectos, contaron, puso su arma en la nuca del menor, para obligarlo a rezar: “Dale, un Padre Nuestro para que no te mate, dale”, decían. Al final, los soltaron, los encañonaron por la espalda, con una escopeta, y los amenazaron: “Corran bien rápido, o van a ser boleta”. Los expertos del Comité que el estado argentino debe responder ante estos hechos Notícias