Barracas tuvo su gran final de SimRacing Series Conexion Ciudad, 1 septiembre, 2026 El Buenos Aires SimRacing Series cerró su primera edición con una jornada que combinó automovilismo, tecnología y videojuegos en la sede de BIG. Iván Oliva se consagró campeón y obtuvo como premio un viaje a Madrid para vivir la experiencia de la Fórmula 1 y representar a Buenos Aires. El automovilismo y los videojuegos volvieron a encontrarse en Barracas, donde el domingo 30 de agosto se disputó la gran final del Buenos Aires SimRacing Series, una competencia que reunió a algunos de los mejores pilotos porteños de carreras virtuales y que busca consolidar al simracing como una disciplina con cada vez mayor presencia en la escena deportiva y tecnológica. La definición tuvo como escenario a BIG (Buenos Aires in Game), en Algarrobo 1041, un espacio que durante la jornada se transformó en un verdadero punto de encuentro para fanáticos de los autos, los videojuegos y los deportes electrónicos. Con entrada libre y gratuita, la actividad convocó a numerosos espectadores que siguieron de cerca cada instancia de la competencia y acompañaron a los participantes en una jornada cargada de velocidad y adrenalina. El gran protagonista de la final fue Iván Oliva, quien logró imponerse en la definición y se consagró como el mejor conductor porteño del torneo. Su triunfo tuvo además un premio de características especiales: un viaje a Madrid para vivir la experiencia de la Fórmula 1 y representar a Buenos Aires. El reconocimiento convirtió el resultado deportivo en una oportunidad para acercar al ganador a uno de los escenarios más importantes del automovilismo mundial. El podio se completó con Bautista Mateo, que obtuvo el segundo puesto, y Joaquín Wigley, quien finalizó tercero. Ambos recibieron también premios por su desempeño a lo largo de la competencia. La ceremonia de entrega contó con la participación de autoridades del Gobierno de la Ciudad, que acompañaron el cierre de la jornada. Pero la propuesta no se limitó a las carreras. Durante el domingo, los asistentes pudieron participar de distintas actividades vinculadas con el mundo gamer y el automovilismo. Hubo simuladores de conducción, música en vivo con DJ, sorteos, activaciones de marcas y diferentes propuestas para el público, lo que convirtió al evento en una experiencia que excedió la competencia. El escenario elegido tampoco fue casual. BIG se ha convertido en uno de los espacios porteños destinados a promover el desarrollo de los videojuegos, los esports y las distintas expresiones de una industria que en los últimos años amplió considerablemente su presencia. La realización allí de una competencia de simracing permitió unir dos mundos que durante mucho tiempo fueron considerados separados: el deporte motor y el entretenimiento digital. El simracing consiste en la práctica de carreras mediante simuladores de conducción que buscan reproducir con un alto grado de realismo las características de un automóvil y de una competencia profesional. Los pilotos no solamente deben controlar la velocidad y buscar la mejor trayectoria: también enfrentan variables como el desgaste de los neumáticos, las condiciones climáticas, el comportamiento del vehículo y las particularidades de cada circuito. Por esa razón, quienes participan de estas competencias deben desarrollar capacidades específicas. La concentración, la precisión, la capacidad de reacción y el conocimiento técnico del automóvil son factores determinantes a la hora de obtener buenos resultados. El objetivo es que la experiencia virtual se acerque lo máximo posible a las condiciones que enfrenta un piloto en una pista real. La expansión del simracing también modificó la relación entre el automovilismo tradicional y el universo de los videojuegos. Los simuladores dejaron de ser únicamente una herramienta de entretenimiento y comenzaron a utilizarse como espacios de entrenamiento y competencia. Al mismo tiempo, muchos jóvenes encontraron en las carreras virtuales una vía de acceso al mundo del deporte motor que requiere una inversión muy diferente a la necesaria para competir con un vehículo real. En ese contexto se desarrolló el Buenos Aires SimRacing Series, organizado por eMotorsport e impulsado por BA In Game y la Secretaría de Deportes de la Ciudad. La iniciativa apunta a acompañar el crecimiento de una disciplina que gana seguidores y que, además, abre nuevas posibilidades dentro de la industria de los videojuegos y los deportes electrónicos. La competencia también plantea un desafío vinculado con la profesionalización. A medida que crece la cantidad de participantes y espectadores, el simracing comienza a demandar estructuras más organizadas, competencias con reglas específicas, entrenamiento y espacios adecuados para el desarrollo de nuevos talentos. Para Buenos Aires, el impulso de este tipo de eventos forma parte de una estrategia más amplia vinculada con el crecimiento del sector gaming. BA In Game, propuesta del Ministerio de Desarrollo Económico, trabaja en acciones destinadas a fortalecer la formación, la innovación y el desarrollo de una industria que busca posicionarse como una de las áreas con mayor potencial para el talento local. La jornada de Barracas mostró precisamente esa combinación. En un mismo espacio convivieron competencia deportiva, tecnología, entretenimiento y oportunidades para nuevos protagonistas. Los espectadores pudieron acercarse al universo de las carreras virtuales y observar de cerca el nivel de preparación que requiere una disciplina que, pese a desarrollarse frente a una pantalla, demanda concentración y precisión. El triunfo de Iván Oliva le puso el broche final a la competencia. Su premio, además, establece un puente directo entre el mundo virtual y el automovilismo profesional: viajar a Madrid para vivir una experiencia vinculada con la Fórmula 1 representa para el campeón una oportunidad que difícilmente pueda separarse del camino recorrido frente a los simuladores. El segundo puesto de Bautista Mateo y el tercero de Joaquín Wigley completaron una definición que tuvo a los jóvenes pilotos como protagonistas y que permitió mostrar el crecimiento de una actividad que cada vez despierta mayor interés. La elección de Barracas como escenario también dejó una postal particular. Un barrio tradicional de la Ciudad fue durante un domingo el centro de una competencia donde los motores no eran reales, pero la pasión por las carreras sí lo era. Frente a los simuladores, los pilotos disputaron cada vuelta con la misma concentración con la que se afronta una competencia deportiva. El Buenos Aires SimRacing Series cerró así su jornada decisiva dejando algo más que un campeón. La competencia sirvió para mostrar que el límite entre deporte, tecnología y videojuegos es cada vez más difícil de establecer y que el simracing ya ocupa un espacio propio dentro del creciente universo de los esports. Para Buenos Aires, el desafío será ahora sostener estas iniciativas, generar nuevos torneos y ofrecer oportunidades para quienes buscan desarrollarse en una disciplina que combina entretenimiento y competencia. Y para los pilotos, la pista virtual seguirá siendo el lugar donde cada curva, cada frenada y cada décima de segundo pueden marcar la diferencia. Notícias