Del Riachuelo al oro en Eslovenia Conexion Ciudad, 11 septiembre, 2026 La remera Ayelén Loinaz, vecina de Parque Patricios, se consagró campeona en dos disciplinas de la Regata Mundial de Remo Máster, disputada en Eslovenia. Su historia también está ligada a la nueva bajada pública para remeros de Barracas, que le permitió volver a entrenar en el agua a pocos minutos de su casa. Hay historias deportivas que se explican por los resultados y otras que, además, tienen detrás un recorrido de esfuerzo, constancia y oportunidades que aparecen en el momento justo. La de Ayelén Loinaz, vecina de Parque Patricios, reúne esas características. La remera acaba de conquistar dos medallas de oro en la Regata Mundial de Remo Máster 2026, que se desarrolla en el lago Bled, en Eslovenia, y lo hizo después de haber recuperado una posibilidad que durante mucho tiempo parecía lejana: entrenar en el agua cerca de su casa. Loinaz se consagró campeona en bote cuatro con timonel y bote cuatro sin timonel, en una competencia que este año alcanzó una dimensión récord. Más de 4.700 atletas de 51 países participan de la tradicional cita internacional, que se extenderá hasta el 13 de septiembre y que ya quedó registrada como una de las ediciones más importantes de la historia del remo máster. Pero detrás de esos dos títulos hay también una historia profundamente vinculada con el sur de la Ciudad. La deportista vive en el barrio Estación Buenos Aires, en Parque Patricios, y durante mucho tiempo tuvo que trasladarse hasta Dique Luján para poder realizar sus entrenamientos en el agua. El viaje demandaba alrededor de una hora y media por tramo, una exigencia que se sumaba a la propia preparación deportiva. En aquellos días en los que no podía viajar, la alternativa era entrenar en el remoergómetro, una máquina que reproduce el movimiento del remo y que permite trabajar la resistencia y la técnica en un espacio cerrado. Sin embargo, para una deportista que necesita estar sobre el agua, nada reemplaza completamente la experiencia de remar. Ese panorama comenzó a cambiar con la inauguración de la nueva bajada pública para remeros en Barracas, ubicada al final de la calle Perdriel, a orillas del Riachuelo. El espacio le permitió a Loinaz acercar nuevamente el entrenamiento a su vida cotidiana y, sobre todo, recuperar una parte fundamental de su preparación sin tener que invertir varias horas diarias en los traslados. “Ahora puedo entrenar a cinco minutos de casa”, había contado la remera durante la inauguración del espacio. En ese momento, la frase expresaba el alivio de una deportista que encontraba una solución concreta a una dificultad que arrastraba desde hacía tiempo. Pocas semanas después, esas palabras adquirieron otro significado: llegaron los triunfos internacionales. La nueva bajada posibilita que Loinaz llegue con su equipamiento, prepare su embarcación y se lance al Riachuelo para realizar sus prácticas. Una escena que, hasta no hace mucho, formaba parte de sus deseos y no de su rutina. “Fue como una especie de sueño. Yo siempre iba con el auto bordeando el Riachuelo y miraba de costado y decía: ‘Qué lindo sería poder tener acá un espacio de remo’”, relató la deportista. El deseo finalmente se concretó y el resultado deportivo no tardó en acompañarlo. La obtención de los dos oros en Eslovenia representa un reconocimiento a una trayectoria individual, pero también pone en evidencia la importancia que pueden tener las infraestructuras deportivas cercanas para quienes entrenan de manera sostenida. Para Loinaz, la diferencia no es menor. Reducir de varias horas a apenas unos minutos el tiempo destinado al traslado significa disponer de más tiempo para entrenar, descansar y organizar la preparación. También supone incorporar el deporte a la vida cotidiana de una manera mucho más natural. El lago Bled, uno de los escenarios tradicionales del remo europeo, reúne por estos días a deportistas máster de distintos puntos del mundo. Allí, entre miles de competidores, la remera de Parque Patricios consiguió hacerse un lugar en lo más alto del podio. Dos oros en una competencia internacional y un entrenamiento que ahora comienza a pocos minutos de su hogar marcan un punto de inflexión en su recorrido. El Riachuelo, que durante años observó desde la ventanilla del auto mientras imaginaba la posibilidad de remar allí, se transformó finalmente en parte de su rutina deportiva. La historia de Ayelén Loinaz tiene así un recorrido que une Parque Patricios, Barracas y Eslovenia. Desde las orillas del Riachuelo hasta el podio mundial, el remo encontró para ella un nuevo lugar de entrenamiento y, al mismo tiempo, una renovada oportunidad para seguir compitiendo. Y los dos títulos conseguidos en Bled son, hasta ahora, la mejor prueba de que aquella ilusión estaba bien encaminada. Notícias